ENTREVISTA A J.: ELS DISPOSITUS D’EMERGENCIA

J. Tu vas estar en un dels pavellons de Fira de Montjuïc que va habilitar l’Ajuntament de Barcelona i Creu Roja per acollir persones en risc d’exclusió durant el confinament, com va ser?

— Fue muy complicado, había muchos problemas y peleas por cualquier cosa, y lo malo es que los guardias de seguridad no actuaban cuando había discusiones, sino que siempre esperaban que uno le pegara al otro para meterse y expulsar al que pegó primero, esa era su política.

Yo tenía miedo de que me pasara algo porque por cualquier cosita le pegaban a uno. Con mis amigos nos tuvimos que poner de acuerdo para que no nos pasara nada, porque habían entrado cuchillos, y había toda clase de droga. A mi me robaron el teléfono y ya no pude recuperarlo. Yo no me peleé, pero me tuve que meter en varias peleas para separar a mis amigos o a otras personas.

Pel que van publicar els diaris, no hi havia exclusivament gent sense llar als pavellons… (consulta la notícia)

—Allá estábamos turistas, con gente que venía de prisión, con gente de la calle, todos mezclados, era duro. Uno no podía tener queja de nada porque si no lo echaban, y si uno sale ya no entra. Vi varios casos así. Eso más bien parecía una prisión. Amenazas había a cada rato. Me he dado cuenta de la injusticia que hay aquí en este país, en un primer mundo. Fue una experiencia…

Vas marxar abans d’acabar el confinament, per què?

—Yo tenía mi día de salida un viernes a la mañana, y dos días antes hablé con la jefa que había de Cruz Roja porque tuve un problema. Yo estoy aquí por asilo político, y le dije que tenía una emergencia en mi país con mi hija, que había recibido amenazas porque la habían hallado  un grupo delictivo que le querían hacer algo a la niña y que me iban a enviar un video de como me la mataban si yo no regresaba a El Salvador, y la jefa me dijo, con esas palabras: “¿Por qué no llamas a ese grupo de delincuentes y les dices que te la maten mejor el viernes o el sábado que así descansas de mandarle dinero a tu hija?”. Esto ¡me enfureció tanto! porque yo necesitaba sacarla ya, y no me dejaron salir, y tuve que salirme yo para enviar dinero a mi hija para que la sacaran de donde estaba, porque estaba escondida, y la tuve que cambiar de ahí porque le iban a hacer algo, temía por ella…, y ya no pude regresar a la Fira. Me dieron las cosas que tenía yo, mis papeles, pero no me dieron ni un saco para dormir. Me negaron eso.

I què vas fer?

—Estuve durmiendo en la calle tres semanas más, ¡con un frio! En el suelo, sin cobijas, sin nada, uf, fue bien duro, ya no sabía qué hacer, había perdido toda esperanza, eso sí, siempre iba a Fontrodona a bañarme y a cambiarme. Es la primera vez que he tenido experiencia de estar en la calle y no lo recomiendo a nadie, de verdad. Gracias a Dios, me ha hecho luchador, he aprendido de esta experiencia algo nuevo, que jamás pensé que me iba a pasar… y ahorita ya estoy alquilando una habitación, estoy bien, estoy fuera de la calle, y esperando la cita de extranjería para ver qué me dicen. Ojalá me puedan ayudar. Así estamos.

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